EL VERDADERO ENEMIGO. Orientaciones ( I )

(2008.01.01)

EL VERDADERO ENEMIGO


Desde que somos República, se supone vivimos en democracia. Este magnánimo padre, permite, cada cierto tiempo, que alguno de sus hijos asuma el mando a medias hasta que llegue otro y lo remplace, ya sea por la fuerza, ya sea por los votos.

Dentro de está disfuncional familia, tenemos singulares retoños como el liberalismo, neoliberalismo, populismo, capitalismo, corporacionismo y las dos ovejas negras: el comunismo (o bien llamada “tendencia de izquierda”) y el anarquismo; que vendría a ser el clásico rebelde sin causa, que por ser joven, vive de utopías; entre otras.

Lo interesante de examinar este excéntrico árbol familiar, es que todas son ideologías extranjeras, que se nos impusieron de acuerdo al tiempo y contexto, pero eso si, siempre pretendiendo que vivimos una democracia. Todas estas aberraciones intelectualoides, siempre han venido de las mismas cabezas, pero a pesar de parecer dispares y discordantes; han cumplido su propósito de siempre mantener a oscuros poderes con el verdadero Poder, mientras estos temporales dueños, lucran mientras se puede.

Y sin embargo hay gente que cree en tales ideas…

Después de tres siglos de engañarnos, creyendo que este “sistema” tiene algo de sentido, crece en la gente que trabaja (o sea la que no lucra del sistema) la inconformidad y necesidad de cambio. Parte del éxito de todas estos consuelos de tontos, disfrazados de sistemas políticos, ha sido la promesa de cambio. ¿Pero que es el cambio en si?

Mi razonamiento es muy simple, si lo que se supone rige nuestra vida es la democracia, y estamos tan mal (los que si trabajamos) pues lo que está mal es la democracia como sistema.

El silogismo es bastante fácil, aunque imposible únicamente por la popular costumbre de no pensar por si mismos, y repetir todo lo que los medios nos obligan a repetir como ovejas. Día a día se ve en los medios, estúpidos discursos que hablan de democracia, como que fuera el “salvavidas” de este país, es más, como si lo hubiera sido de alguno.

Todos los países que viven dentro del aberrante sistema democrático; viven la misma maldición de creer en una utopía, que pretende tener sentido, pero lo único que hace es sustentar a un omnipotente poder, disfrazado con diferentes caras dependiendo del tiempo.

Las ideologías servirán siempre a sus creadores, o mejor dicho en nuestro caso, los extranjeros enquistados en el “sistema” vigente. Si este país quiere salir del subdesarrollo, debe reunir a sus mejores hijos, y crear algo propio. No importa el nombre que le pongan, sea Ecuatorianismo o Humanismo del siglo XXII… con tal que sea parido por sus miembros. Aquellos que por nacer en este suelo lo amamos y queremos su bienestar.

La base para un verdadero cambio, es dejar de creer que el engaño democrático tiene algo de sentido, ver que es el principal culpable de nuestra desgracia, despojarnos de su insoportable yugo y trabajar por algo propio. La democracia es una idea extranjera que sirve a intereses extranjeros representados por pseudo-caciques; siempre miembros de la misma agrupación.

Felo

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