TOTALITARISMO DE LA PRENSA. Orientaciones (III)

TOTALITARISMO DE LA PRENSA

Aparecido en “COMBATE”, diario-órgano de ARNE,

Quito, Lunes 16 de Febrero de 1953.

Una de las características inconfundibles de los Estados totalitarios que, en este siglo, tratan de anular a la persona humana, ha sido la de manejar a su voluntad, omnipotente y planificada, toda la prensa sometida a su dominio. Por igual, el bolchevismo, el fascismo, el nacional socialismo, pusieron a su incondicional servicio los órganos periodísticos, proyectando su acción en forma férrea y dirigida, hacia la propaganda de una ideología y de sus realizaciones. De este modo, se pretendía inculcar en la mente humana la pasión por un conjunto de principios, la necesidad de sostenimiento de un régimen; se buscaba conducir la opinión pública. Así se produjo un tipo de prensa totalitaria.

En los Estados liberales, débiles y complacientes, se ha presentado, empero, otro tipo de prensa totalitaria, que busca la absorción de la opinión publica. Siguiendo el clásico e indefectible proceso del régimen capitalista, las empresas periodísticas auspiciadas por poderosos grupos oligárquicos y plutocráticos, liquidan sistemáticamente a las pequeñas empresas que conservaban los restos de la tradición moral, el culto de la verdad y del honor propios de la civilización cristiana; monopolizan el derecho a la palabra escrita y hacen de la opinión un mercado dirigido exclusivamente por ellas. Respondiendo también a la mentalidad escéptica, amoral y fundamentalmente mercantilista demo-burguesa, su signo único es el negocio y toda su actividad se proyecta en su servicio. No importa los medios que se usen: la sensualidad que enerva las bajas pasiones, la exaltación del crimen en la “crónica roja”, el elogio para todo cuanto significa apoyo a los grupos oligárquicos que sostienen a esa prensa, mientras se ignora los verdaderos problemas de la humanidad, de la Patria, del pueblo humilde. Y por sobre todo esto, la tergiversación sistemática, maléfica y odiosa de la verdad, cuando ella va contra de sus propios intereses mercantiles; el ataque despiadado, calumnioso, inmoral contra toda corriente política que busca la transformación y el saneamiento del clima asfixiante creado por ella.

En el Ecuador ha imperado hasta hoy este segundo tipo de prensa totalitaria. Ante la debilidad de los gobiernos, su audacia todo lo ha podido, ha impuesto su criterio, sus consignas y el predominio de sus ambiciones. Unificada por la solidez del grupo que la auspicia, día a día da informaciones idénticas en todos los periódicos, buscando la desorientación de la opinión pública. El pueblo, en tanto, se debate en lucha contra la presión de esa prensa y guiado por su firme convicción moral y su anhelo de purificación, sabe que la verdad no es la que esa prensa quiere presentarle como tal.

He allí una de las más grandes tareas del pueblo ecuatoriano: romper en cauce férreo del totalitarismo de la prensa: conseguir que mane libremente, sanamente el pensamiento: que la verdad corra por las calles para que cualquiera, el hombre pequeño y humilde inclusive, pueda beber de ella. Para esa tarea hemos llegado, queremos realizarla con elevación, serenidad y la firmeza que han animado siempre a las grandes empresas. Por esto estamos seguros que el pueblo nos respalda.

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