Reivindicación para la Hispanidad.
Vivimos en una época extraordinaria, una época en la que occidente ha caído, una época en la que fuerzas extranjeras dominan las ruinas de lo que quedo y hoy más que nunca es necesario reivindicar a Hispanoamérica, por lo que alguna vez fue y lo que represento como parte del Imperio Español, nosotros los hispanoamericanos (euroamericanos), los mestizos y los indios una vez fuimos en su orden correspondiente súbditos (entiéndase, “ciudadanos”, termino subversivo surgido en 1789 con la Rev. Francesa) del Imperio que en su tiempo fue el más poderoso de la tierra, herederos del Imperio romano, literalmente dueños y señores de medio mundo y nuestras posibilidades parecían ilimitadas, pero lentamente y a traición fuimos envenenados, nuestra fuerza fue poco a poco erosionada por traidores, que como decía Fracis Parker Yockey “El primer enemigo es el traidor situado dentro de Europa (el estado) que posibilita su explotación y sumisión a las fuerzas exteriores. El es el símbolo del caos y la muerte”. Traidores, parásitos, los cuales pululan como moscas a la miel en nuestro país, ¡pobres diablos, que sin sus amos no serian nada!, escoria para la cual la mas horrenda de las muertes sería demasiado benevolente; ahora observen a su alrededor y miren bien , en lo que nos han convertido nuestros enemigos, o mejor dicho en lo que nos hemos dejado convertir, somos una sociedad caótica, ignorante e impotente frente al hostis, (enemigo común) sufriendo la peor esclavitud que ha visto este mundo en toda su historia, la esclavitud de conciencias, de mentes y de espíritus, esclavitud cuya principal arma de adormecimiento y supresión de la creatividad y la voluntad son los medios de comunicación masiva, esclavitud que imposibilita nuestro resurgimiento, esclavitud puesta en marcha por parásitos serviles según las directrices de poderosas y tenebrosas fuerzas externas, aquellas fuerzas que en nombre de la “libertad” y “democracia” mantienen al mundo en ruinas y aun más a nosotros.
Durante más de 170 años, nos han engañado y mentido llenándonos la cabeza de mitos absurdos, leyendas negras, verdades a medias y mentiras deliberadas, todo con la única y exclusiva meta de ponernos en contra de nuestras propias raíces, en contra de la idea y el recuerdo de nuestro Imperio Hispánico, ya que este es el más fuerte ideal de verdadera unión para (la mal llamada) Latinoamérica.
El ultimo Imperio Tradicional del mundo fue el Hispánico (el ultimo “Imperio Tradicional”, el ultimo “Imperio” en verdad, una idea, un ente supranacional y suprapersonal), puesto que, a diferencia de otras naciones (Francia, Inglaterra, principalmente) que para aquel tiempo aspiraban al imperialismo (sometimiento de muchos pueblos, moldeándolos a imagen y semejanza de una metrópoli mercantil, un nacionalismo expansivo, materialista e individualista), cuya herencia directa es entre otras la hegemonía anglo-judía en todo el mundo; en nuestro Imperio se trabajaba con la única meta de unir a muchos y diferentes pueblos tras una causa común (nuestro enriquecimiento y triunfo espiritual, cultural y material).
Esta no siempre fue la América “latina” masónica (de espíritu y dominio) en la que hoy vivimos, incluso después de la independencia aún entonces poseíamos algunos fragmentos de esa hispanidad heroica, hombres de la talla de García Moreno, Neptalí Bonifaz, Alberto Enríquez Gallo y más recientemente organizaciones como la de ARNE, todos ellos genuinas personificaciones de ARIEL que lucharon, trataron de unificar y civilizar (en el verdadero uso del término es decir de la fuerza de Creación, característica basal de la Civilización) a esta nación creando en un caso o al menos impulsando en los otros un Estado Tradicional (un Estado en verdad), pero todos fueron traicionados y muchos de ellos muertos por los serviles estropajos humanos mencionados anterior mente.
Despertar de este sueño tan pesado y obscuro es muy difícil, mas no imposible; mirar y aprender del pasado es nuestra única oportunidad, porque aquel pueblo que no conoce su propio pasado jamás entenderá su presente, por lo tanto NUNCA podrá ser dueño de su destino.
Ahora nuestro deber es continuar esa heroica lucha, despertar conciencias y resucitar el espíritu hispánico porque este es parte integral de nuestra identidad, de nuestras raíces; no podemos continuar con esa idea utópica importada llamada democracia, que nada tiene que ver con nuestra cultura, con nosotros, tenemos que crear una ideología nuestra, sacada de nuestras tradiciones y que sea coherente con nuestras necesidades.
R.