Nota preliminar aclaratoria: EL OTRO ECUADOR y su equipo NO nos interesamos y menos nos dedicamos a la actual “política”, mejor y bien llamada POLITIQUILLA CASERA, GLOBAL y MEDIÁTICA; que no sirve sino como mera distracción y como base dialéctica de la retroalimentación del $i$stema. Ya que eso sería rebajar nuestro nível de análisis meta-histórico y en verdad Político (con P mayúscula), al de los mercachifles de la información, especuladores, acomodaticios y falsarios “analistas especializados” y periodistas de toda índole (siempre infames en nuestros días).
Mas, ante un suceso que trascendió por su inquietante surgimiento y más inquietante desarrollo y ridícula conclusión. Nos hemos visto obligados a precisar ciertas aclaraciones -para orientarnos- en torno al hecho. Básicas pero necesarias. (Si bien el tema se da para un análisis incluso meta-político, como el mismo concepto de Soberanía, que ha pasado de ser pertenencia de la persona superior y conductora -verdadera Soberanía-, al Estado Nación y finalmente al pueblo -en simple y fácil teoría-, como sin sorpresa hemos visto hoy, que se ha dicho que la agresión colombiana a territorio ecuatoriano ha sido un atentado a “la soberanía del pueblo ecuatoriano”, cómo si un ente abstracto y sin poder decisorio pudiera tener la principal atribución de la Soberanía, justamente la DECISIÓN -por sobre todo y por sobre todos-.
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Explicado el punto, presentamos las aclaraciones necesarias.
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Ante la agresión colombiana en territorio nacional cabe preguntarnos cual había sido el veredicto de las circunstancias y el efecto de los hechos, lejos de la utilización mediática –especulativa- emotiva – desorientadora que había supuesto en su época el “ni un paso atrás” del ex presidente Sixto Durán Ballén, los ecuatorianos se encontraron frente al escenario de legitimación mediática del intervencionismo (por parte de grupos de poder que poseen medios de comunicación), práctica llevada a cabo por la OTAN, y su dueño: transnacionales, el pentágono y el presidente de turno de los EUA.
Lejos de la simpatía o antipatía hacia las FARC y Raúl Reyes nos encontramos con el recrudecimiento de afianzar el intervencionismo armado, como lo realizó Israel y continúa haciéndolo contra Palestina y otros países de la región; una de las presunciones más acertadas la había emitido el excéntrico Presidente de Venezuela Hugo Chávez al comparar a Colombia con Israel.
Medios de comunicación en especial los televisivos y cadenas de emisoras de todo el país hombro con hombro realizaron su acostumbrado abrasador despliegue mediático con todo tipo de reportajes pero sobre todo “sus especialistas” o improvisados como fue el gutierrista Fausto Cobo quien mencionó que el problema para Ecuador no es el intervencionismo de Colombia o EUA, sino, las FARC. Otros mucho más “adelantados” como el chiflado ex candidato a la asamblea por Fuerza Ecuador, Humberto Mata mencionó que siente admiración por la forma en como manejo el conflicto el presidente de Colombia Álvaro Uribe, añadió que deberíamos alinearnos con Colombia para aplastar a las FARC, similar a “combatir el terrorismo donde quiera que se encuentre” de la doctrina Bush.
Pero también aparecieron los didácticos como el socialcristiano Blasco Peñaherrera funcionario en el gobierno de LFC (León Fébres Cordero) bajo el manto de “moderado” criticaron duramente a Chávez por ser “arrebatado”, pero también la actitud de acercamiento de Correa con el jefe de estado venezolano, con respecto a las implicaciones de la Base de Manta o tecnología extranjera en el operativo muchos personajes prefirieron silenciar.
Con el aparecimiento del “computador blindado a la carta” encontrado en la zona del bombardeo la opinión pública (que no es otra que la opinión de los medios de comunicación y sus sonrientes presentadores), se buscó desorientar de los hechos principales que como mencionó el presidente de la Asamblea Constituyente Alberto Acosta, era el ataque, la violación de la soberanía, las disculpas y las respectivas sanciones al gobierno colombiano. Sin embargo, las implicaciones del ministro de coordinación interna y externa Gustavo Larrea con las FARC, según los inefables documentos, y la posterior evidencia de que el ministro de gobierno Fernando Bustamante junto con Juan Sebastián Roldán Subsecretario en una de las carteras del gobierno eran agentes de la CIA, infiltrados en el gobierno dejan ciertos niveles de incertidumbre, ya que son claros los antecedentes políticos de Bustamante. Aunque todo resulta ser especulación todavía, ha generado desconfianza.
Resulta bastante inquietante que ante tanto “alboroto” (palabra de Humberto Mata) el conflicto se solucione con un simple apretón de manos y una correría de Uribe buscando abrazar a Correa y a Chávez.
¿Quienes son los ganadores y perdedores? Las FARC recibieron un golpe fuerte, pero mantienen un fuerte control de vastas zonas de territorio colombiano, mientras su apariencia diplomática de liberar rehenes se mantiene lúcida, con la expectativa de liberación de la posible candidata a la presidencia de Colombia (si se lo permite Uribe) Ingrid Betancourt que esta destinada a convertirse en el mártir más cercano (para América) a Lady Di (según la versión de los medios).
Colombia ha dado un paso más militarmente en concordancia con el imperialismo (entendiendo al imperialismo como un nacionalismo expansivo, mercantilista, materialista y avasallador de los pueblos que aún conservan ciertos principios que van contra la idea del “mercado libre”-cómo concepto social único-, la “globalización” y “el gobierno mundial”), ya que consiguió que se profundice aún más la coordinación entre las fuerzas armadas de Ecuador y Colombia para combatir el “terrorismo”. Mientras que también consiguieron el compromiso de los grandes medios de información con sus objetivos estratégicos. La derrota innegable de Colombia fue diplomática, pero nada más.
El Presidente Correa ofendido mando a callar a Bush, pero también su hígado le condujo a pedir a los EUA que envíen tropas de su país para cuidar la frontera sur que tiene Colombia con Ecuador, de esta manera el gobierno colombiano y sus dueños del norte reposicionaron la tesis de la fuerza multinacional. Es necesario mencionar que Gustavo Larrea e Ivón Baki, fueron las puntas de lanza de esta propuesta del imperialismo norteamericano; extender el conflicto.
Y la OEA como títere instrumental, ya caducó.
TOMÁS.