HISPANOAMÉRICA (IV)

“Hispanoamérica por dentro”

Por VERTICE

HACIA LA UNIDAD HISPANOAMERICANA

Aparecido en “COMBATE”, diario-órgano de ARNE,

Quito, Marzo de 1953.

Desde los tiempos coloniales los hombres de América siempre soñaron en su destino unitario e inconfundible.

Pensadores y estadistas señalaron como causa de la desunión el afán disgregador de muchos caudillos, sus deseos desenfrenados de mando en minúsculas banderías.

Los antiguos Virreinatos, las Reales Audiencias, las Capitanías Generales vivían durante el coloniaje con el lenguaje de la comprensión y conocimientos mutuos.

Pero la vida independiente se hizo a base de las montoneras anarquizantes y el progreso cultural y económico de América se retardó no por falta de acción sino por el desvío de la acción hacia la preocupación politiquera, cerril e incoherente.

Todos los esfuerzos de políticos verdaderos, auténticos y videntes, como Bolívar, estructurador y defensor incondicional de la unidad hispanoamericana, cayeron en el esfuerzo vano, disperso, sin objetivo definido.

La Gran Colombia, el proyecto de Unión Centroamericana, los pactos regionales para Uniones Aduaneras, etc., fueron otros tantos esfuerzos para llegar a la anhelada unidad.

La interferencia de la politiquería seccionista impidió, sin embargo, que se capitalizaran los esfuerzos sinceros por estructurar nuevas entidades poderosas y respetables, llenas de vigor económico.

Uno de los Secretarios del Libertador Bolívar, sintetizaba en estos términos los beneficios de la unión: “Con respecto a la Nueva Granada, la política de V. E. no ha sido únicamente estrechar nuestra alianza con ella. Pretende más; hacer ambas regiones una Nación. Consideraciones de la mayor importancia prescriben esta medida indispensable. El interés de la Nueva Granada, el nuestro propio, las ideas de los otros gabinetes sobre este particular harto manifestadas obligan a V. E. a acelerar este paso. Nuestra fuerza va a nacer de esta unión…” Y continúa en dicha exposición diciendo: “¿Por qué entre Nueva Granada y Venezuela no podrá hacerse una sólida reunión? Y aún, ¿por qué toda la América Meridional no se reuniría bajo un gobierno único y central? Las lecciones de la experiencia no deben perderse para nosotros”.

Muchos patriotas sinceros, amantes del Derecho Americano, plantearon la necesidad de esta unión y comentaron el pensamiento de Bolívar como origen claro y definitivo de esta inquietud.

En la actualidad hay gobernantes que demuestran interés por llevar adelante, son sinceridad y cariño, la causa de la unidad hispanoamericana.

Visitas oficiales y extraoficiales de gobernantes y delegados se esfuerzan por cristalizar este anhelo.

En la marcha hacia la unida hispanoamericana, sin recelos ni egoísmos, fruto de la semilla lanzada por el espíritu vidente del Libertador.

Desde luego no propugnamos una unidad niveladora, absorcionista, que traiga como consecuencia la desaparición de las nacionalidades que hoy ya tienen su personalidad inconfundible. Queremos simplemente que se adopte una línea única para cumplir su misión, fortalecidas por un ideal y un destino comunes, frente a los imperialismos.

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