Orientaciones (XII)

Liberalismo e Izquierda:
¿Enemigos o familia?

Hoy en día ocurre un suceso tan interesante como absurdo. Es que en estos tiempos, lo idiota, la sinrazón es ley de Dios (si es que se tiene noción de Dios). Por ello, las nuevas corrientes políticas -en nuestro país la absurda “Nueva Izquierda” o “Izquierda/Socialismo del Siglo XXI”-, en su posicionamiento “ideológico”, crean y destruyen, o en su momento manipulan lo que les conviene, para crear nuevos pensamientos un tanto descabellados y/o ridículos, a gusto de las masas embrutecidas.
Es que con el abstracto “pueblo” cualquier cosa puede pasar. Ya decían los izquierdosos de antaño que en nuestra América Hispana -nunca la América Anglosajona o pseudo América-, la lucha de clases -el mayor invento del siglo XIX-, tendría que pasar a ser lucha de razas. Por supuesto hablar hoy de lucha de razas es un anatema. Dicho anatema, que solo es lanzado por los Patriarcas de la Iglesia mundial contra aquellos individuos que reúnen ciertos requisitos, tales como ser blanco, heterosexual, inconformista, se ha cambiado ahora por la “lucha de ideas”.


Dejando aparte lo absurdo de esta “cosa” que acabo de explicar, es sorprendente como el izquierdismo y el liberalismo han cambiado de máscara. Aunque ahora se pretenden enemigos irreconciliables, la historia nos demuestra que no son más que amigos peleados,
papi” e hijo en discordia. Los liberales de antaño son los izquierdosos de hoy.



La mal llamada “derecha” liberal, al tiempo que “reverencia” (curiosa práctica de los autocalificados “destructores del misticismo y la teocracia) a sus mártires liberales (léase en el Ecuador Alfaro, Moncayo, Montalvo, Andrade, etc.), en cambio han pactado con los últimos vestigios de la Derecha Tradicional, gente autoproclamada “tradicionalista”, dando a luz al ideario político que ahora es gubernamental, el neoliberalismo que implica imperialismo económio y materialismo, expuestos por su mayor exponente en el mundo anglosajón, Friedman. Incluso en nuestro país se ha querido, bajo la influencia de esta alianza (apoyada por el sector “reaccionario” de la Iglesia, el  Opus Dei, Caballeros de la Virgen, etc.) tachar a nuestros Caudillos de “democráticos” o “tolerantes. Imaginese usted a García Moreno hablando del sacrosanto “derecho al voto”, o a Rocafuerte de la necesidad de que se creen “organizaciones de reivindicación de las (pseudo) nacionalidades indígenas y negras del Ecuador“(!) El tinte progresista aplicado a nuestros Héroes, cuando más bien eran enemigos de la hipócrita idea de la democracia y del inexistente y abstracto “pueblo”.
En definitiva un insulto a la memoria de los mencionados. ¡Qué cosas los abortos ideológico-políticos!

Al otro lado del polo, el rojerío, en cambio, ha creído conveniente revisar y hasta reivindicar ciertos “caudillos”, para ellos sus “antecesores” de la mal llamada Revolución (léase subversión). ¡Y qué bello es ver como antes la familia se abrazaba y amaba! La neo-izquierda, olvidando lo que su padre Marx decía del “camarada” Bolívar (Karl Marx se refirió a Simón Bolívar como el “canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque”, carta de Marx a Engels de fecha 14-2-1858. En esa misma oportunidad, afirmó que Bolívar era un mito de la fantasía popular: “La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar”, Véase “Simón  Bolívar”, Karl Marx, 1858 ), el último es ahora un proletario, socialista pre-marxista, y su “guerra, ya no sería meramente “patriótica” (con el concepto de “patria” que tienen estos mamarrachos), si no social. Bolívar, el oligarca hacendado, dueño de minas, el masón, amante de la burguesía revolucionaria francesa, aquel que intentó imponer el sajonismo y la anglofilia, el traidor que entregó la América Hispánica a las garras del imperialismo mercantil y devorador de Gran Bretaña, ahora ESE capitalista viste la camisa roja y se abraza a su antagonista Marx. ¡Que mamarrachadas! Sin embargo, si uno tiene la (des)gracia de leer los números del periódico (burgués) “En Marcha”, del PMCLE –Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador-, ¡puede darse cuenta que nuestro país no se queda atrás!



Ya decían los conservadores de esa época que “Alfaro va a entregar el país a los yanquis” y Gonzales Suarez bien dijo que “fué república, pasó a mejor vida; yace ahora en una factoría yanqui”. Y no se equivocaban. Alfaro, el “Viejo Luchador”, era un admirador fanático del capitalismo salvaje. No en vano pertenecía a una familia de comerciantes -todos ateos y enemigos del  Espíritu-. Alfaro soñó con un “Estados Unidos de Ecuador” –como hoy en día lo hace Noboa, con su Disneylandia en Esmeraldas, o los Socialistas del S. XXI con su humanitarismo burgués-, donde él sería el Lincoln, precedido por el “Washington” del sur, o sea Bolívar. Una pseudo-nación, en el concepto jacobino francés, con el falso destino ilustrado del paraíso mundial, el mundo feliz –el impracticable y utópico paraíso en la Tierra-. No dudó Alfaro en entregar las haciendas a las multinacionales extranjeras yanquis. Trajo a Archer Harman, el estafador, quien puso materiales de tercera, hizo traer vagones usados medio siglo atrás por los trenes franceses y nos creó el mito alfarista del ferrocarril. No dudó el “luchador”, en traer de vuelta a sus amigos masones, exiliados en Lima, para planear la destrucción de la sociedad ecuatoriana. Y eso no quita que él mismo marcara el camino al desastre del 41, cuando uno de sus seguidores, Arroyo del Río, gobernaba el país. Contribuyó a esto su magnífica “hazaña” de expulsar a los jesuitas, únicos defensores de nuestra soberanía (soberanía de la Patria, no del “pueblo”) en el lejano Amazonas. Expropió las tierras de la Iglesia, masacró a la élite tradicional en favor de la burguesía-mercantil de la costa que lo apoyó. No quiso, o no le importó, defender a nuestras Galápagos, antes bien tuvo la intención de entregarlas a los yanquis. Sustituyó la aristocracia por la oligarquía y la bancocracia (de ahí que las pseudo-élites actuales existan por el dinero, no por el Espíritu). En definitiva, era un “neoliberal” capitalista hasta las entrañas. Sin embargo, eso no ha impedido que la izquierda lo vista de rojo y lo tenga en el panteón de sus mártires. Es inentendible. Pero la sinrazón gobierna en esta sociedad corrompida.


Pero es ahí donde liberales (“papis”) e izquierdosos (hijos) se abrazan. Ambos comparten, entonces, lazos de unión, idea e historia – de la subversión contra el Orden Tradicional, la sinrazón y el odio por supuesto-. Ellos mismo dijeron que sus comienzos tomaron forma en el año de 1789, al son de los “Enfants de la Patrie”. Fué allí donde ambos espíritus nacieron. Y esos espíritus eran los enemigos del Período Garciano, autores de la guerra civil de 1895-1912, el espíritu que vendría para el único propósito de destruir la Tradición.


Era, pues, la gestación del “último hombre”, como diría Nietzsche, y Évola recalcaría que es “el hombre de la quinta casta – o mejor, el Paria, el descastado, que hasta el Çudra más bajo podía despreciar-, el ser sin Dios, Patria, Raza, Nación y añadido esto sin Espíritu”. En definitiva, el Hombre Globalizado…

Traditio

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