Reflexiones finales y necesarias para el año que termina y para el que está por comenzar.
TABULA RASA
Un año más está por concluir, y con ello una serie de hechos y eventos de carácter mundial, regional y nacional nos hacen reafirmar con absoluta vehemencia de que el mundo y la civilización moderna ni siquiera sospecha de la magnitud de su decadencia, se ha llegado a un estado tal de cosas que lo ÚNICO que podemos avizorar con seguridad es su DESTRUCCIÓN TOTAL, para que se configure la conocida frase de borra y va de nuevo- Tabula Rasa.
Uno de los autores tradicionalistas más significativos del siglo pasado fue el francés René Guenon, quien en su célebre obra titulada “La Crisis del Mundo Moderno” cuya primera edición data de 1921, señalaba pormenorizadamente cada uno de los aspectos en los cuales radicaba la decadencia propia del mundo y moderno.
Vale hacer una aclaración respecto a lo que entendemos por mundo moderno, pues puede tomar cierta confusión y prestarse a equívocos; al momento en que nos referimos al mundo moderno y su respectiva crisis y decadencia, no lo hacemos respecto de la presente época, contemporánea si se quiere, o quizás a la de los últimos siglos. La modernidad representada no como algo temporal sino como espíritu ha estado latente desde miles de años atrás, desde los orígenes de la existencia del hombre, dos espíritus han estado presentes en el mundo, el Tradicional y el Moderno; en las sociedades o civilizaciones tradicionales existían ciertas corrientes modernas pero éstas eran superadas por el espíritu de la Tradición, siempre primaba la Tradición por sobre la modernidad.
Las distintas tradiciones existentes en el mundo hablan de edades o períodos en las que se desarrolla el ciclo humano[1], así: un período o Edad de Oro correspondiente a las sociedades divinas, celestiales; una Edad de Plata; una Edad de Bronce, y una Edad de Hierro u Oscura[2], período que estamos viviendo.
Guenon habla de los inicios del mundo Moderno (Edad Oscura) y se remonta hace seis mil años atrás, época en la que las civilizaciones comienzan a padecer de ciertos factores que van oscureciendo el camino a la verdad: la sabiduría la poseen unos pocos y ésta sabiduría no humana de a poco va perdiendo su esencia, el fuego originario comienza a debilitarse.
Sin embargo Guenón señalaba que a pesar de tener la edad oscura ya miles de años de existencia, surgían “enderezamientos” propiciados como decía Julius Evola por grandes movimientos transformadores de la faz del mundo, tendientes todos ellos a reestablecer el orden tradicional. Salvo contadas excepciones en los últimos siglos la regla general ha sido la prevalencia de la modernidad por sobre la Tradición, lo que nos hace pensar que la caída y decadencia del mundo Moderno tocará fondo, si es que ya no lo ha hecho.
No existe campo en el presente mundo cuya esencia no esté subvertida, la política, la economía, la ciencia, la religión, todas ellas responden a la naturaleza del hombre moderno, del hombre de la raza fugaz, el materialismo, sus fines no son otros que la búsqueda del ansiado “progreso”, la satisfacción de los placeres, el hedonismo.
Rechazamos cualquier intento enmascarado propiciado por miles de grupos que enarbolan la bandera del cambio de “sistema” sea político, económico, jurídico, etc. Pues éstos siempre parten de una visión material, igualitaria, plebeya, baja de la vida, desconociendo cualquier otra realidad y principio superior.
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¿La destrucción de la civilización del mundo moderno será universal? Todo parece indicar que sí, dudamos que Oriente atraviese una crisis superficial como señalaba Guenón, y más bien avizoramos que el germen moderno arrastrará por completo a Oriente, aunque esto le tome un arduo trabajo, pues Oriente constituye a perjuicio de algunos el último baluarte de la Tradición.
En ningún momento pretendemos insinuar que la destrucción total del mundo moderno implique una atenuación o desaparición del espíritu Tradicional, ya que como bien lo señalaba Guenón éste es superior a la muerte., mientras que lo moderno es efímero. Ni siquiera el afirmar que en los actuales momentos la llama de la Tradición se haya apagado, pues ésta arde en las almas y espíritus de quienes luchamos como decía Evola desde todas las latitudes de la tierra, en una batalla sin precedentes, siendo los portadores de la misma Tradición.
Quienes afirmamos la primacía del espíritu por sobre la materia, la Tradición por sobre la Modernidad, no podemos hacer mas que escoger entre 2 vías: la acción o la contemplación.
Corresponde pues, como vía válida para la trascendencia la Acción encaminada en los tiempos actuales ya no la a Creación sino a la Destrucción, la misma que dará lugar al nacimiento a una nueva civilización, bajo un nuevo período o edad (Edad Áurea). Para la segunda vía (contemplación) corresponde una profunda ascesis, sobreviviendo sin desfallecer, asumiendo siempre el hombre de la Tradición los valores tradicionales: honor, fidelidad, verdad. NOSOTROS NO MORIREMOS!!!
Edu.
[1] En la doctrina Hindú se conoce como Manvantara
[2] Los hindúes la conocen con el nombre de Kali-Yuga